UNA INFANCIA PERDIDA

Antonio Martín



Los "Cachorros del Califato" es como se conoce en las tierras del califato a estos pequeños niños adiestrados para matar o morir matando en el nombre de Allah antes de llegar si quiera a la adolescencia. Una infancia perdida por la violencia extrema a la que han estado sometidos a ver y padecer por la única razón de vivir en el país que viven.

Estos menores son observados con atención por los reclutadores en mezquitas, salidas de las escuelas, en las plazas públicas donde adultos del grupo terrorista Daesh culminan sus ejecuciones de manera pública y sin pudor social delante de unos menores hipnotizados por la barbarie y paralizados por el temor. Muchas veces, incluso siendo arrebatados a punta de pistola de las manos de sus progenitores y arrastrados a los centros de adoctrinamiento militar en Siria e Iraq donde según su entereza y después del lavado de cerebro, se les encomendarán las tareas que el grupo terrorista crea oportunas. Estos menores son necesarios para que Daesh pueda seguir en un futuro sosteniendo la lucha y la transmisión envenenada del mensaje radical.

En estos centros de adoctrinamiento se les despoja de la inocencia que caracteriza a los niños para convertirlos en asesinos sin escrúpulos ni remordimientos, careciendo de opinión y totalmente devotos al grupo terrorista aceptando que es su único camino. Sus objetivos principales sobre el menor es son conseguir la deshumanización del infiel y la gratificación frente la violencia para que sean capaces de cometer las posteriores atrocidades que les encomiendan además de aprender a obedecer sin pensar, disparar, tácticas militares de combate, fabricación de artefactos explosivos e incluso a decapitar.

Alguno de los ejercicios que practican en su adiestramiento en las etapas ya avanzadas, o juego como algún radical lo llama, consiste en liberar en un edificio vacío a presos del Daesh (infieles) y soltar a los menores armados hasta los dientes con fusiles de asalto, armas que algunos de ellos ni quiera pueden levantar, a la caza del preso hasta matarlo. Reciben clases sobre la "sharia" según la interpretación que el grupo terrorista quiere inculcarles para así ser más sencillo su convencimiento y su devoción hacia una lucha sin sentido.

Una vez finalizado su adiestramiento son empleados como combatientes, vigilantes de instalaciones, guarda espaldas, verdugos para ejecutar y decapitar o como "niños bomba" por su gran eficacia. Sólo algunos con más suerte, si se le puede llamar así, serán recaderos o sirvientes al servicio del grupo terrorista realizando sus funciones encomendadas como un terrorista más. Algunos miembros del grupo terrorista han llegado asesinar a sangre fría y sin que les tiemble la mano a sus progenitores, por intentar hacerles ver quien en su día fue su pequeño, que su forma de proceder no es el camino correcto que marcó Allah y que el profeta Muhammad transmitió a sus fieles.

Otra de las funciones que tienen los "cachorros" es la de participar en los videos propagandísticos del grupo terrorista. A día de hoy se han difundido una media de unos 450 videos de menores, principalmente simulando conocidos videojuegos para llamar la atención de los más pequeños e inocentes "generación yihad" y hacer llegar mejor su mensaje a éstos creyendo que pueden ser como un súper guerrero luchando en la vida real por lo que ellos denominan "guerra santa".

Para evitar que estos videos resulten tan atractivos para todos los menores y adolescentes a quienes van dirigidos hay que contrarrestarlos, como bien dice el criminólogo experto en terrorismo de etiología yihadista, David Garriga, con una contra-narrativa seductora, con instrumentos creíbles, prácticos y persuasivos.

Una contra-narrativa que les enseñe la realidad que están viviendo aquellos que fueron engañados y se unieron a sus filas. Asistiendo y detectando la pre-radicalización que padecen a tiempo, no dándolos por perdidos y creando programas de des-radicalización para reintegrarlos de manera segura en la sociedad.

Métodos que han de ser implantados no solo en occidente sino también por los gobiernos de Oriente Medio para poder brindar un futuro con una buena estabilidad social y emocional a estos niños.No son pocas las instituciones que denuncian este uso del menor dentro de los grupos terroristas de etiología yihadista. El Observatorio Sirio de Derechos Humanos ha recordado que Daesh empezó a usar de forma notable a menores en verano de 2014, después de que las autoridades turcas aumentaran las medidas de seguridad en sus fronteras para evitar la incorporación de extranjeros en las filas del grupo terrorista. Por otro lado el "Comité de las Naciones Unidas para los Derechos del Niño" ya advirtió en 2015 que Daesh usaba en Iraq niños con algún tipo de discapacidad mental como escudos humanos y como terroristas suicidas sin ellos entender que es lo que estaba sucediendo. También se hizo eco UNICEF en su comunicado del pasado junio hace eco al riesgo que corren alrededor de 20.000 menores que están atrapados en la ciudad Iraquí de Faluya, que puedan ser reclutados a la fuerza o usados como escudos para retener al ejército Iraquí.

El asedio que ha vivido la ciudad Iraquí de Mosul, por parte de la coalición internacional y el ejército Iraquí, ha llevado al grupo terrorista a secuestrar a un gran número de menores. Menores que han sido usados como escudos humanos apostados en vehículos y transportes de combatientes radicales en su huida de la ciudad, con chalecos bomba puestos a la fuerza para humanizar al enemigo en el asedio. La coalición y el ejército Iraquí no abatirían jamás un vehículo en el que están usando a niños en contra de su voluntad.

Todos estos menores, con su infancia perdida por estos terroristas que no conciben otra vida que aquella que les ciega a seguir una causa maldita, son víctimas anticipadas de su futuro.

Niños que, si algún día acaba este conflicto, se encontrarán en una posición por la experiencia vivida frente una imposible resocialización. Pequeños que padecen y sufrirán graves consecuencias durante su vida como pesadillas, depresiones, estrés post-traumático, suicidios y una gran dificultad de adaptación a una sociedad normalizada.

Occidente se enfrenta a una oleada de menores que acceden como refugiados despojados de sus orígenes, muchos de ellos como verdaderos niños necesitados sin familias o con ellas, pero entre ellos se camuflan estos niños como verdaderos lobos en un rebaño los "cachorros", preparados para pasar inadvertidos con el objetivo de realizar actos terroríficos en occidente muy lejos de la búsqueda de una nueva vida dejando atrás todo ese terror del que huyen.

No es tarde si se asume que han de cambiar las cosas. Se ha de usar una contra-narrativa atractiva para contraatacar la narrativa llamativa.


REFERENCIAS

Fuente: https://www.unicef.org/media/media_91257.html